Entrevista a Alejandro Nieto

Alejandro Nieto Catedrático de Derecho Administrativo, autor de “El desgobierno de lo público”

“Si no saben, son tontos, y si saben, son malos”

Alejandro NIeto
JUAN CRUZ 22/02/2009

Entre los libros de Alejandro Nieto (vallisoletano, de 78 años, catedrático de Derecho Administrativo) figuran varios sobre la corrupción y dos sobre desgobiernos que marcan la actualidad hoy: El desgobierno judicial y El desgobierno de lo público, ambos publicados por Ariel. Del último escribió aquí hace una semana (Babelia, 14.2.09) el académico Emilio Lledó. Dijo del libro de su compañero: “Hay en nuestro país tantas discusiones, cotilleos ridículos, que realmente resulta escandaloso y lamentable el que se ignorase este libro”. Y fuimos a hablar (también del desgobierno judicial: era el día de huelga de los jueces) con el profesor Nieto en su casa de Madrid.

P. ¿Qué pasa con los jueces?

R. Que los jueces se han hartado. Han reventado por un malestar que venía arrastrándose desde hace muchos años. Y que sus reivindicaciones, harto modestas, no han hallado eco. Hasta que ha venido un incidente, quizá menor, que ha sido la chispa que ha provocado el estallido en un recipiente cargado de materia inflamable. Lo decía un juez: el ministro los ha exasperado, no porque tenga mal talante, sino porque cuando han ido a hablar con él les ha echado con cajas destempladas, y como ya estaban de mal humor…

P. ¿Y ésa es la razón para una huelga?

R. La razón es el desgobierno judicial. La Administración de Justicia estaba funcionando mal, y de eso tienen sólo parte de culpa los jueces. La mayor parte de la culpa es de los Gobiernos sucesivos. Y los jueces se sienten muy dolidos porque el desprestigio público cae sobre ellos… Y se han roto las reglas del juego constitucional. Es decir, el trabajo de los jueces se desdobla: por un lado está el servicio de la administración de la justicia y por otro lado se sitúa el poder judicial constitucional. El Ejecutivo se ha cargado el poder judicial, rompiendo por completo su independencia. Ese material explosivo ha explotado en las últimas semanas.

P. ¿Y la cacería ha sido una chispa?

R. No creo. Es una anécdota que posiblemente se olvide pronto. Pero es significativa: ha puesto ante los ojos del país la impunidad que tienen el ministro y el juez. Es una prueba para los que saben que eso existe, y es material para los que se están defendiendo de una causa política, el Partido Popular. Un regalo que les han hecho al alimón Bermejo y Garzón… Quién puede resistir la tentación de agarrarse a esto

P. ¿Y qué porvenir tiene para el PP ese clavo ardiendo?

R. Mínimo. No sabemos (y no lo sabremos hasta que haya sentencia) si estas corrupciones de que se acusa a personas, algunas vinculadas al PP, son ciertas o no. En plan particular se puede decir que ahí hay un montón de delitos. Pero eso lo podemos decir nosotros, no lo puede decir una autoridad pública… Lo que sucede es que delitos similares se están cometiendo en casi todos los Ayuntamientos. De lo que se les acusa al ministro y, fundamentalmente, a Garzón es de que sólo apuntan en este momento a las corrupciones del PP. Si el PP se defendiera aludiendo las corrupciones del PSOE, de IU o la del 3% catalán del que ya no se habla, es posible que el incendio se apagase, porque todos los partidos tienen el tejado de vidrio… Y es lógico, el dinero no tiene color político, se hacen corrupciones a quien se deja.

P. Qué panorama.

R. Se deja, y con mucho gusto, el PP, y muchos del PSOE. Si se tira demasiado de la cuerda hay riesgo de que se hunda el tejado para todos. En Cataluña hubo el escándalo del 3%, y a los tres días tuvieron una reunión, y hoy no se vuelve a hablar de eso. Y si no fuera por las elecciones, hoy es posible que hubiera un pacto secreto entre los dos partidos dominantes…

P. ¿¡Un pacto para silenciar algo que está en manos de la justicia!?

R. La justicia hará lo que diga el ministro, cazador o no cazador, siempre fue así.

P. Distingue usted entre corrupción (aunque no haya condena) y delito de corrupción. ¿Ante qué estamos ahora?

R. De momento estamos ante una corrupción que se convertirá en delito cuando venga el juez y diga: “Esto es un delito”. Ahora hay indicios de que hay un delito porque eso lo ha dicho un juez.

P. Usted dice algo que parece alarmante como diagnóstico: “La sociedad española en líneas generales es indiferente a la corrupción pública”.

R. Y la prueba es que han continuado. Se decía: “Después del caso Filesa se van a tentar mucho la ropa”. Y las cosas han seguido igual.

P. ¿Y no se va a acabar?

R. Acabará la corrupción cuando no haya dinero que repartir. No pueden robar los que no están cerca de los caudales públicos. Pero quien está cerca de la tentación puede caer en ella.

P. ¿En qué debemos confiar para que la corrupción se acabe?

R. ¡En la intervención directa del Espíritu Santo! La corrupción no se terminará, como no se terminó después de Filesa, y hubo condenas. No se puede terminar porque hay conciencia de la impunidad.

P. Dice usted que “los más grandes extorsionadores de los ciudadanos son los partidos políticos”.

R. Y lo reafirmo. He escrito un libro entero sobre eso, Corrupción en la España democrática. Ahí argumento que los partidos políticos generan un clima de corrupción tremendo: gastan diez veces más de lo que ganan. Así que la parte más sustancial de sus tesorerías tiene que venir de malos sitios, concretamente, de la corrupción… Las cuentas de los partidos son oscurísimas. Yo estuve 10 años en la Junta Electoral Central, allí veíamos esto, la tremenda desproporción de ingresos y gastos. Pero la Junta no se atrevió a decir: “Vamos a ver las cuentas con detalle…”. Pero quién interviene a los partidos políticos, si son los que mandan…

P. ¿A usted le suena lo que sucede ahora en Boadilla y en Valencia a financiación corrupta de partido político?

R. Me suena, pero no me atrevo a afirmarlo, como es lógico. Tengo las vehementísimas sospechas e incluso la certidumbre de que ahí ha habido corrupciones. Lo más difícil es probar el camino del dinero desde aquel que cobra hasta la caja del partido. O sea, salvo que sean absolutamente tontos, borran las huellas del primer delito… Por eso puede haber absoluciones y por eso puede haber tribunales que estén moralmente convencidos de que el dinero o parte del dinero ha terminado en las cajas del PP o del partido que sea, y aun así hay absolución… Dentro de 10 años o así hablamos.

P. El PP no aprovecha para aclarar. Culpa al juez y a la prensa.

R. No echa la culpa. Dice: “Tú también lo haces”. No es lo mismo, pero es igual de perverso. Es una maniobra de oscurecimiento para ver si alguien pica.

P. En esto de la corrupción decía usted que si los de arriba saben…

R. No. Lo que decía es que si no se han enterado de lo que pasa en su casa son tontos, y si se han enterado y callan son malos, por cuanto que son cómplices o encubridores.

P. ¿Son tontos o son malos?

R. Yo no creo en la inocencia de un político, como opinión rigurosamente personal. Si yo fuera juez no condenaría a alguien sin unas pruebas, pero como no soy juez me puedo permitir el lujo de manifestar mis vivísimas sospechas… Ahora debo decirle algo que me ha impresionado mucho de este episodio.

P. ¿Qué es?

R. Lo dijo Rajoy en televisión esta semana: ponía su honorabilidad sobre la mesa y declaraba que el PP no se financiaba ilegalmente. Ésta es una declaración tremenda, porque como un día salga de manera irrecusable lo contrario no podría seguir en su puesto ni un minuto más. Rajoy es un hombre inteligente y conoce las leyes. De modo que o tiene una seguridad asombrosa o es de una asombrosa temeridad. –

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